
La solución al estrés financiero de los ingresos variables no es un presupuesto más estricto, sino rediseñar su sistema bancario para crear una ‘nómina mensual’ predecible y estable.
- Prorratear los ingresos anuales permite definir un salario mensual fijo, independientemente de la facturación de cada mes.
- Un sistema de cuentas bancarias dedicadas (impuestos, gastos, ahorro) automatiza la organización y evita descubiertos.
Recomendación: Deje de ver su cuenta como un único fondo y divídala en al menos cuatro cuentas especializadas para automatizar el control de su tesorería.
La sensación es familiar para cualquier freelance o comisionista en España: un mes factura por encima de la media, sintiendo una falsa seguridad financiera, y al siguiente, la entrada de dinero se desploma, generando una ansiedad palpable a medida que se acerca el final de mes. La reacción instintiva suele ser seguir los consejos habituales: crear un presupuesto rígido, intentar ahorrar lo que sobra y recortar gastos de forma indiscriminada. Sin embargo, estas soluciones a menudo se sienten como poner un parche en una herida que no deja de sangrar.
El problema de fondo no es necesariamente la falta de disciplina, sino aplicar un modelo de gestión diseñado para ingresos fijos a una realidad que es, por naturaleza, fluctuante. Los presupuestos tradicionales fallan porque es casi imposible prever con exactitud los ingresos. El ahorro se vuelve una quimera cuando los meses de «vacas flacas» devoran lo acumulado en los meses de «vacas gordas». ¿Y si la clave no residiera en apretarse más el cinturón, sino en cambiar por completo la arquitectura de nuestras finanzas personales?
Este artículo propone un cambio de paradigma: en lugar de gestionar la escasez, vamos a diseñar un sistema que cree predictibilidad. El objetivo es transformar sus ingresos brutos variables en una «nómina equivalente» mensual fija que usted mismo se paga. A través de una estructura de cuentas dedicadas, la automatización de transferencias y una planificación fiscal proactiva, aprenderá a construir un motor financiero personal que alisa los picos y valles de sus ingresos, proporcionándole la estabilidad y tranquilidad que un salario tradicional ofrece, pero con la libertad de un trabajador por cuenta propia.
A lo largo de las siguientes secciones, desglosaremos paso a paso cómo implementar este sistema. Analizaremos desde los gastos más pequeños hasta las grandes decisiones estructurales, siempre con un enfoque práctico y adaptado a la realidad económica de ciudades como Madrid o Barcelona. Prepárese para tomar el control definitivo de su flujo de caja.
Sommaire : Guía definitiva para la estabilidad financiera con ingresos irregulares
- ¿Por qué tus gastos hormiga suman más de 1200 € al año sin que te des cuenta?
- ¿Cómo automatizar tus transferencias para no tener nunca un descubierto bancario?
- Ahorro vs Flujo de Caja: ¿cuál priorizar para no ahogarse en facturas mensuales?
- La trampa de la «Cuesta de Enero» y cómo prepararla desde septiembre
- ¿Cuándo solicitar el cambio de fecha de tus recibos para alinearlos con el cobro de la nómina?
- ¿Por qué prorratear tus ingresos anuales es vital si eres autónomo con facturación estacional?
- ¿Cómo aplicar la regla 50/30/20 ajustada al coste de vida en ciudades como Madrid o Barcelona?
- ¿Cómo hacer una auditoría de tu patrimonio familiar para eliminar gastos improductivos?
¿Por qué tus gastos hormiga suman más de 1200 € al año sin que te des cuenta?
El primer enemigo de un flujo de caja saludable son los «gastos hormiga». Se trata de esos pequeños desembolsos diarios que, por su bajo importe, parecen inofensivos. Un café por la mañana, un snack a media tarde, la suscripción a una app que apenas usas… individualmente, no alarman a nadie. Sin embargo, su poder destructivo reside en la repetición. Son una fuga constante y silenciosa que mina su capacidad de ahorro y desequilibra su presupuesto sin que apenas lo note.
La magnitud del problema es sorprendente. Pensemos en un simple café diario de 3 euros. Puede parecer un capricho asequible, pero la suma anual es alarmante. Según un análisis, un hábito tan común como este puede suponer un gasto de 1.095 euros al año por un café de 3 euros diarios. Esta cifra, para un autónomo, podría equivaler a la cuota de la Seguridad Social de varios meses o a una parte significativa de la provisión para el IVA trimestral. El problema es que, al no ser un pago único y grande, nuestro cerebro no lo percibe como una amenaza financiera real.
Estos gastos no solo afectan a su capacidad de ahorro, sino que distorsionan la percepción de su verdadero coste de vida. Si no los contabiliza, su presupuesto mensual estará basado en datos incompletos, lo que le llevará a tomar decisiones financieras erróneas. Identificarlos y controlarlos no significa eliminarlos por completo, sino ser consciente de su impacto y asignarles una partida controlada dentro de su planificación.
Estudio de caso: El poder transformador de controlar los pequeños gastos
Luis Pita, autor del libro «Ten peor coche que tu vecino», es un claro ejemplo del impacto de esta estrategia. Al analizar sus finanzas, se dio cuenta de que sus gastos hormiga ascendían a unos 100 € mensuales. Tomó la decisión de controlarlos, lo que le permitió ahorrar 1.200 € adicionales cada año. Aplicando este y otros principios de frugalidad consciente de manera sostenida, Pita logró alcanzar una «libertad financiera» de 14 años, lo que significa que podría mantener su nivel de vida sin generar ingresos durante todo ese tiempo. Su caso demuestra que la acumulación de pequeños cambios disciplinados en gastos aparentemente insignificantes tiene un potencial radical para transformar la seguridad financiera a largo plazo.
El primer paso para tomar el control es, por tanto, visibilizar estas fugas. Dedicar un mes a registrar absolutamente todos los gastos, por pequeños que sean, le proporcionará un mapa claro de dónde se está escapando su dinero y le dará el poder de redirigirlo hacia metas más productivas.
¿Cómo automatizar tus transferencias para no tener nunca un descubierto bancario?
La clave para gestionar ingresos variables no es la fuerza de voluntad, sino la arquitectura de su sistema financiero. La estrategia más eficaz es el «Sistema de Cuentas Dedicadas», que consiste en dejar de usar una única cuenta bancaria para todo y crear un ecosistema de varias cuentas, cada una con un propósito específico. Este método transforma el caos en orden y automatiza la disciplina financiera, eliminando la tentación de gastar el dinero destinado a impuestos o ahorro.
El sistema básico se compone de al menos cuatro cuentas:
- Cuenta de Ingresos Brutos: Aquí es donde aterriza el 100% de sus facturas. Esta cuenta es solo una estación de paso, nunca se gasta directamente desde ella.
- Cuenta de Impuestos: De cada ingreso que entra en la cuenta bruta, un 25-30% se transfiere automáticamente aquí para cubrir el IRPF y el IVA. Este dinero es «intocable».
- Cuenta de «Nómina»: Desde la cuenta bruta, se transfiere una cantidad fija cada mes (su «nómina equivalente» que calcularemos más adelante). De esta cuenta saldrán todos sus gastos fijos y variables.
- Cuenta de Ahorro/Inversión: El excedente que queda en la cuenta bruta después de apartar impuestos y su nómina se transfiere aquí.
Este sistema le protege de sí mismo. Al separar físicamente el dinero, el riesgo de gastar lo que no debe desaparece. Cuando mira el saldo de su cuenta de «Nómina», sabe que ese es el dinero real del que dispone para vivir ese mes. Hoy en día, la mayoría de los bancos en España ofrecen herramientas para programar transferencias periódicas sin coste, lo que hace que este sistema se gestione prácticamente solo una vez configurado.
Este es el pilar para evitar los temidos descubiertos bancarios. Al automatizar la provisión de fondos para gastos esenciales, se asegura de que el dinero siempre esté disponible cuando lleguen los recibos, sin importar si ese mes ha facturado mucho o poco.
Para implementar este sistema, es fundamental elegir cuentas que no le penalicen con comisiones. A continuación, se presenta una comparativa de opciones disponibles en el mercado español que se adaptan bien a esta estrategia.
| Banco | Tipo de cuenta | Comisiones | Transferencias automáticas | Ideal para |
|---|---|---|---|---|
| Openbank | Cuenta Corriente Open | Sin comisiones | Sí, programables | Cuenta principal y gastos fijos |
| ING | Cuenta Naranja | Sin comisiones (con nómina) | Sí, con app | Ahorro a largo plazo |
| CaixaBank | Hucha Digital | Dentro de cuenta principal | Sí, apartados automáticos | Separar impuestos |
| Revolut | Vaults | Plan gratuito disponible | Sí, con reglas | Gastos variables y ocio |
Adoptar esta estructura no solo le dará tranquilidad, sino que también le proporcionará una claridad sin precedentes sobre su verdadera situación financiera, permitiéndole tomar decisiones más inteligentes y estratégicas a largo plazo.
Ahorro vs Flujo de Caja: ¿cuál priorizar para no ahogarse en facturas mensuales?
Para un profesional con ingresos variables, existe una tensión constante entre dos objetivos aparentemente opuestos: ahorrar para el futuro y mantener suficiente liquidez para cubrir las facturas del presente. La sabiduría financiera convencional a menudo glorifica el ahorro, pero cuando los ingresos fluctúan, la prioridad absoluta debe ser siempre el flujo de caja. Sin una tesorería saludable, cualquier plan de ahorro está condenado al fracaso.
Piénselo de esta manera: el flujo de caja es el oxígeno de sus finanzas. Puede tener un plan de jubilación millonario en el papel (ahorro), pero si no puede pagar el alquiler este mes (flujo de caja), está en serios problemas. La prioridad número uno es asegurar que siempre haya suficiente dinero líquido en su cuenta para hacer frente a sus compromisos de pago. Solo una vez que esta necesidad vital está cubierta de forma consistente, puede empezar a desviar recursos hacia el ahorro a largo plazo.
El error común es intentar ahorrar un porcentaje fijo de los ingresos brutos en los meses buenos, solo para tener que «rescatar» ese dinero en los meses malos, a menudo con penalizaciones o sintiéndose frustrado. Esto rompe el hábito y la motivación. La estrategia correcta es, en primer lugar, construir un fondo de emergencia robusto, equivalente a 3-6 meses de sus gastos fijos. Este fondo NO es ahorro para la jubilación, es su colchón de seguridad para el flujo de caja. Su única función es cubrir los déficits en los meses de bajos ingresos.
Una vez que su fondo de emergencia esté completo, cualquier excedente adicional puede y debe destinarse al ahorro e inversión a largo plazo. Este enfoque secuencial (primero flujo de caja, luego ahorro) elimina el estrés y crea una base financiera sólida. Es en este contexto donde el control de los gastos hormiga se vuelve crucial, ya que cada euro recuperado puede destinarse a construir más rápidamente ese colchón de seguridad. De hecho, los análisis muestran que estos pequeños gastos pueden suponer un agujero significativo en la liquidez mensual, con un impacto que oscila entre 100 y 200 euros mensuales para muchos españoles.
En resumen, no se sienta culpable si no puede ahorrar un 20% de sus ingresos desde el primer día. Su primer objetivo como profesional con ingresos variables es diferente: garantizar su supervivencia y estabilidad mes a mes. Construya su fortaleza de liquidez primero, y desde esa posición de seguridad, podrá empezar a construir su imperio de ahorro.
La trampa de la «Cuesta de Enero» y cómo prepararla desde septiembre
La «Cuesta de Enero» es el Everest financiero para muchos autónomos. Tras los gastos extraordinarios de diciembre y con el inicio de un nuevo año fiscal, enero concentra el pago de impuestos trimestrales (IVA e IRPF), la liquidación de facturas y, a menudo, una ralentización de la actividad comercial. Para un profesional con ingresos variables, enfrentarse a este mes sin una planificación adecuada puede ser devastador y poner en jaque la estabilidad de todo el trimestre.
La solución, como en casi toda gestión financiera sólida, es la anticipación proactiva. La preparación para la Cuesta de Enero no empieza el 1 de enero, sino en septiembre. El último trimestre del año es crucial para provisionar los fondos necesarios y llegar a enero con la tesorería saneada. Ignorar esta fase de planificación es la receta perfecta para el estrés, los descubiertos bancarios y la necesidad de recurrir a financiación externa a corto plazo, que suele ser la más cara.
El objetivo es llegar al 31 de diciembre con una «mochila financiera» que contenga no solo los fondos para los impuestos, sino también un colchón adicional para cubrir los gastos operativos de enero y febrero, meses que pueden ser de menor facturación. Esto se logra incrementando el porcentaje de ahorro y provisión fiscal durante los meses de octubre y noviembre, que suelen ser de alta actividad para muchos sectores.
Aquí tiene un calendario de acciones prácticas para blindarse contra la Cuesta de Enero:
- Septiembre: Realice una revisión de su previsión anual de ingresos. Calcule cuánto IRPF e IVA tendrá que liquidar en enero y asegúrese de que su cuenta de impuestos está en camino de tener esos fondos. Ajuste su provisión si es necesario.
- Octubre: Incremente el porcentaje que aparta para impuestos. Si normalmente provisiona un 25%, súbalo a un 30-35% de cada factura. El objetivo es acelerar la acumulación de fondos.
- Noviembre: Elabore un presupuesto cerrado y máximo para los gastos navideños, tanto personales como profesionales (regalos a clientes, cenas de empresa). Cíñase a él rigurosamente.
- Diciembre: Tenga toda la documentación (facturas emitidas y recibidas) lista para la preparación de los modelos 303 (IVA) y 130 (IRPF). No lo deje para la última semana de enero.
- Enero: El día 1, debe tener disponible en su cuenta de liquidez el equivalente a, al menos, dos meses de sus gastos operativos fijos, además de los fondos ya apartados en su cuenta de impuestos.
La tranquilidad de saber que tiene los fondos para cumplir con Hacienda y para mantener su operativa sin agobios no tiene precio. Es el resultado directo de una planificación que empieza meses antes, convirtiendo la incertidumbre en certidumbre.
¿Cuándo solicitar el cambio de fecha de tus recibos para alinearlos con el cobro de la nómina?
Una táctica sorprendentemente eficaz y poco utilizada para mejorar el flujo de caja es la sincronización de recibos. Consiste en contactar a sus proveedores de servicios para solicitar un cambio en la fecha de cobro de sus domiciliaciones, agrupándolas en los días inmediatamente posteriores a su «día de cobro» autoestablecido (el día en que se transfiere su «nómina equivalente» a su cuenta de gastos).
¿Por qué es esto tan poderoso? Porque reduce drásticamente el «periodo de riesgo», el tiempo durante el cual el dinero para pagar las facturas está en su cuenta, pero los recibos aún no han llegado. Durante este lapso, existe la tentación de usar ese dinero para otros fines, o un gasto imprevisto puede dejar la cuenta sin fondos suficientes. Al concentrar todos los pagos importantes justo después de recibir su «salario», se asegura de que las obligaciones se cubran primero, dejando claro cuál es el remanente real para el resto del mes.
El proceso es más sencillo de lo que parece. La mayoría de las grandes empresas de suministros y telecomunicaciones en España ofrecen flexibilidad para cambiar la fecha de facturación. Un simple ajuste puede evitar la tensión de ver cómo el recibo de la luz llega una semana antes de su día de pago planificado. Debe hacerse de forma proactiva, idealmente agrupando todos los pagos entre el día 2 y el día 5 del mes, asumiendo que su «día de cobro» es el día 1.

Como puede ver en la imagen, una organización visual de los pagos es un primer paso. La clave es pasar de una reacción pasiva (esperar a que lleguen los recibos) a una gestión activa del calendario de pagos. Sin embargo, no todos los proveedores ofrecen la misma flexibilidad. Es importante conocer qué batallas puede ganar.
La siguiente tabla resume la flexibilidad típica de diferentes tipos de proveedores en España para solicitar un cambio en la fecha de cobro, un dato clave para planificar su estrategia de sincronización.
| Tipo de proveedor | Flexibilidad | Proceso | Tiempo respuesta |
|---|---|---|---|
| Telecomunicaciones (Movistar, Orange, Vodafone) | Alta | App o teléfono | Inmediato |
| Seguros (hogar, coche) | Media-Alta | Llamada o email | 2-5 días |
| Gimnasios | Alta | Presencial o app | Siguiente mes |
| Hipotecas | Muy baja | Sucursal bancaria | Generalmente no posible |
| Alquiler | Baja | Negociación propietario | Depende del arrendador |
| Cuota autónomos | Nula | No modificable | Fechas fijas por ley |
Incluso si solo logra cambiar la fecha de dos o tres recibos importantes, como el teléfono y el seguro, ya habrá reducido significativamente la complejidad de su gestión mensual y habrá dado un paso más hacia un control total de su flujo de caja.
¿Por qué prorratear tus ingresos anuales es vital si eres autónomo con facturación estacional?
El concepto más transformador para un autónomo con ingresos estacionales es dejar de pensar en términos de ingresos mensuales y empezar a pensar en ingresos anuales prorrateados. Prorratear significa calcular sus ingresos totales esperados para el año, dividirlos entre 12, y considerar el resultado como su verdadero salario mensual o «nómina equivalente». Este simple cambio de perspectiva es la base de la estabilidad financiera.
Imagínese a un diseñador gráfico que factura 5.000 € en mayo por un gran proyecto, pero solo 800 € en agosto. Si vive con 5.000 € en mayo, se estará creando una trampa para agosto. La mentalidad correcta es entender que ambos meses forman parte de un ciclo anual. Si su previsión anual es de 36.000 €, su salario real no es ni 5.000 € ni 800 €, sino 3.000 € cada mes. El excedente de 2.000 € de mayo no es para gastar, es para cubrir el déficit de 2.200 € de agosto.
Este enfoque es especialmente crítico en España, donde la mayoría de los autónomos trabajan solos y sus finanzas personales y profesionales están intrínsecamente ligadas. De hecho, los datos confirman que la estructura empresarial es predominantemente individual; solo un 22% de los autónomos tiene asalariados a su cargo, lo que significa que para la gran mayoría, la facturación de la empresa es directamente su ingreso personal bruto.
Adoptar el sistema de «nómina equivalente» le obliga a vivir de forma consistente por debajo de sus posibilidades en los meses de altos ingresos, para poder mantener su nivel de vida en los meses de bajos ingresos. Es la única forma de romper el ciclo de auge y caída que genera tanto estrés. Además, este método simplifica enormemente la planificación. Si sabe que su «salario» es de 3.000 €, puede crear un presupuesto realista y sostenible basado en esa cifra, en lugar de intentar ajustarlo cada mes a una realidad cambiante.
Calcular y comprometerse con su «nómina equivalente» es el acto de mayor responsabilidad financiera que puede realizar como profesional independiente. Es la decisión de tratarse a sí mismo como a un empleado de su propio negocio, con la disciplina y predictibilidad que ello conlleva.
¿Cómo aplicar la regla 50/30/20 ajustada al coste de vida en ciudades como Madrid o Barcelona?
La regla 50/30/20 es uno de los consejos de presupuesto más populares: destinar el 50% de los ingresos netos a necesidades, el 30% a deseos o gastos personales y el 20% al ahorro. Sin embargo, para un freelance que vive en una gran ciudad española como Madrid o Barcelona, esta regla es, en la práctica, inaplicable. El altísimo coste de la vivienda puede consumir por sí solo entre el 40% y el 50% de los ingresos, dejando el presupuesto completamente desequilibrado.
La solución no es descartar la regla, sino adaptarla a la realidad local. Para que un presupuesto funcione, debe ser realista. Una versión mucho más pragmática para estas ciudades, especialmente para rentas medias o variables, sería la regla 65/20/15. Esta distribución reconoce el peso desproporcionado de los gastos esenciales y ajusta las expectativas de ocio y ahorro a un nivel más alcanzable.
Así se desglosaría la regla 65/20/15 aplicada a su «nómina equivalente» mensual:
- 65% para Necesidades: Esta es la partida más grande y debe ser gestionada con precisión. Aquí se incluye el alquiler o la hipoteca (que será el mayor componente), los suministros (luz, agua, internet), el transporte (abono transporte o gasolina), la alimentación básica y los seguros. La clave es ser muy estricto en la definición de «necesidad».
- 20% para Deseos (Ocio y Gastos Personales): Esta partida se reduce significativamente. Implica tomar decisiones conscientes: menos cenas fuera, más planes culturales gratuitos o de bajo coste que ofrecen los ayuntamientos, y una búsqueda activa de ofertas y descuentos. No significa no tener vida social, sino optimizarla.
- 15% para Ahorro e Inversión: Aunque el porcentaje es menor, debe ser una prioridad sagrada. La primera meta de este 15% es construir o mantener su fondo de emergencia. Una vez completado, se puede destinar a objetivos a más largo plazo.
Esta adaptación requiere tomar decisiones estratégicas importantes para mantener los gastos de vivienda bajo control. Por ejemplo, compartir piso puede reducir drásticamente el porcentaje de la vivienda al 25-30%, liberando recursos para otras áreas. Otra alternativa es vivir en ciudades dormitorio bien comunicadas (como Getafe, Móstoles, Badalona u Hospitalet), donde los alquileres pueden ser un 20-30% más bajos que en el centro de las capitales, haciendo que la regla 65/20/15 sea mucho más holgada.
Aceptar que su estructura de gastos es diferente es el primer paso para crear un presupuesto que realmente funcione, le quite presión y le permita alcanzar sus objetivos financieros sin sacrificar por completo su calidad de vida.
A retenir
- La estabilidad financiera con ingresos variables depende de un sistema, no de la fuerza de voluntad.
- Prorratear sus ingresos anuales para crear una ‘nómina equivalente’ mensual es el pilar de la predictibilidad.
- La automatización mediante un sistema de cuentas dedicadas (ingresos, impuestos, gastos, ahorro) elimina el riesgo y el estrés.
¿Cómo hacer una auditoría de tu patrimonio familiar para eliminar gastos improductivos?
Más allá de los gastos hormiga, existen otros drenajes financieros más silenciosos y estructurales: los gastos improductivos o «gastos vampiro». Son costes fijos o recurrentes que pagamos mes a mes, a menudo por inercia, y que ya no nos aportan un valor real o podrían ser significativamente más bajos. Realizar una auditoría financiera anual es un ejercicio de higiene esencial para detectarlos y eliminarlos, liberando una cantidad sorprendente de dinero para su flujo de caja.
Esta auditoría no consiste en recortar caprichos, sino en cuestionar la eficiencia de sus gastos estructurales. ¿Está pagando comisiones bancarias que podría evitar con otro tipo de cuenta? ¿Tiene coberturas duplicadas entre su seguro de hogar y el de la comunidad? ¿Sigue pagando por suscripciones digitales que no ha usado en los últimos tres meses? Cada uno de estos gastos, por sí solo, puede parecer pequeño, pero su suma anual representa un capital importante que podría estar trabajando para usted en su fondo de emergencia o en sus inversiones.
El impacto combinado de controlar tanto los gastos hormiga como los vampiro es significativo. Las estimaciones sugieren que una familia española promedio puede liberar entre 600 y 750 euros anuales simplemente optimizando estos pequeños y medianos desembolsos. Para un autónomo, esta cantidad puede cubrir más de dos meses de la cuota de la Seguridad Social, demostrando que la optimización de gastos es una fuente de ingresos indirecta.
Plan de acción: su checklist de auditoría financiera anual
- Auditar Bancos: Revise los extractos bancarios de los últimos 12 meses. Identifique todas las comisiones de mantenimiento, tarjetas de crédito o débito con coste, y cuentas duplicadas. Busque alternativas sin comisiones.
- Consolidar Seguros: Ponga todas sus pólizas (hogar, coche, vida, salud) sobre la mesa. Verifique si existen coberturas duplicadas (por ejemplo, asistencia en viaje en el seguro del coche y en el de salud) y negocie con su corredor una póliza unificada o elimine las redundancias.
- Comparar Suministros: Utilice el comparador oficial de la CNMC para contrastar su tarifa actual de luz y gas con las del mercado regulado (PVPC) u otras ofertas del mercado libre. La diferencia puede ser de cientos de euros al año.
- Revisar Suscripciones: Haga una lista de todas sus suscripciones mensuales o anuales (streaming, software, apps, gimnasios). Cancele sin piedad todas aquellas que no haya utilizado de forma activa en los últimos 30 días.
- Optimizar Fiscalidad: Verifique si está aplicando todas las deducciones fiscales a las que tiene derecho, tanto a nivel estatal como autonómico (alquiler, donaciones, material escolar, etc.). Consulte a un asesor si es necesario.
Considere esta auditoría como el mantenimiento anual de su motor financiero. Es un trabajo que requiere unas pocas horas, pero que asegura que su patrimonio funcione de la manera más eficiente posible durante todo el año, maximizando cada euro que gana con tanto esfuerzo.
Preguntas frecuentes sobre Cómo gestionar el flujo de caja familiar cuando los ingresos son variables?
¿Cómo calculo mi ‘nómina mensual equivalente’ siendo autónomo?
Divida sus ingresos anuales estimados entre 12 meses. Por ejemplo, si factura 36.000€ al año, su salario real mensual es 3.000€, independientemente de si un mes facturas 10.000€ y otro 1.000€.
¿Qué porcentaje debo apartar para impuestos con ingresos variables?
Como regla general, aparte entre el 25-30% de cada factura para cubrir IRPF trimestral (20%) más IVA (21% que cobras menos el que pagas). Ajusta según tu tramo de IRPF real.
¿Dónde guardo el dinero prorrateado para los meses bajos?
Lo ideal es una cuenta de ahorro separada o depósitos a corto plazo (3-6 meses) que te den algo de rentabilidad pero mantengan liquidez para cuando los necesites.